La dama y el contador: Capítulo II

Fuego, tiempo y ostentosos obsequios
Fue así como se conocieron, ella buscando algo que la incentive a subir su derrotado espíritu,
los constantes desprecios de su familia, su madre, su hermano y sus sobrinos, pero por sobre
todas las cosas, intentando ocultar un desengaño amoroso y su vida solitaria.
El joven contador, si había algo que tenía en aquel entonces, era tiempo y, sin dudarlo, puso el
hombro en todas las ocasiones que la “Dama” lo requería, el oído ante los consejos que ella
pedía y el apoyo que en esos tiempos no encontraba en nadie.
Para una mujer abatida, todos esos “condimentos” del joven recién recibido habían
despertado el fuego interior que pensó nuca volvería a encontrar. Fue así, como cualquier
excusa era buena para acerarse a la oficina del “contador” y sentirse bien ante la atención que
el joven le brindaba.
Incluso en ese entonces, los demás clientes y hasta el propio padre del profesional
despotricaban cada vez que la veían llegar, sabían que la “Dama” iba a ocupar por un par de
horas al novel contador.
Las horas nocturnas eran las preferidas para esos encuentros, para esas charlas y ahí era
cuando el padre entraba en cólera, ya que sabía que se atrasaban los planes con su hijo, cenas,
viajes o lo que hubiera planeado en familia.
Como un poeta delante de una hoja y una pluma en la mano, o de un pintor delante de un
lienzo y con sus pinceles favoritos, el “contador” sabía cada detalle que a la “Dama” le gustaba
y la sorprendía, tenía la palabra justa, destacaba sus cambios de peinado, su ropa nueva y
hasta si estaba más flaca, todo lo que quería escuchar y que hacía años no recibía por parte de
su esposo.
Al poco tiempo, la mujer ya sólo quería ver al joven en el estudio, el padre había pasado a un
segundo plano y nada más recibía el “buen día” o buenas tardes” correspondiente.
Tanta era la necesidad de la “Dama” de ver al contador que todo lo que ocurría en su vida
pasaba por el estudio: el pago de la carnicería, la farmacia, la alarma, el almacén y todo lo que
la mujer hacía en persona no lo pagaba, los comerciantes debían pasar por el estudio a cobrar
lo que ella misma había comprado en el local en cuestión. De esta manera, ella se aseguraba
que prácticamente todos los días tenía que pasar por el estudio a dejar los fondos necesarios
para abonar sus gastos, modus operandi inexplicable para cualquier mortal, menos para una
mujer “ciega de amor”. Esto, incluso, generó el descontento en algunos comerciantes y la risa
de algunos, ante semejante modo de proceder.
Pero había una explicación, no importaba que compraba, lo único que le interesaba era que
ella tenía el motivo perfecto para poder ver a “Patito”.
Todo pasaba por Patito, no hacía nada sin la opinión de Patito y le preguntaba hasta lo más
insólito, su mundo empezó a girar en torno al contador, el cual se había vuelto un experto en
escucharla y consentirla, algo que pocos o casi nadie entendía.
Aún existen sobres caseros en algún estudio jurídico, en los cuales la “Dama” dejaba claras
manifestaciones de sus sentimientos crecientes: “Patito te dejó lo de la farmacia, mañana

paso. Te quiero mucho, besos y su nombre”, “Patito, te dejo para que mires, te quiero mucho,
besos y su nombre”, así en reiteradas ocasiones, manifestando mucho más que una relación
de contador a clienta.
El joven, ambicioso, especulador, manipulador y de gustos caros, encontró en la mujer la
fuente de financiamiento que necesitaba. La Dama aún creía que gozaba de una muy buena
posición económica, que podía darse sus lujos e incluso los del joven. Lo cierto es que su
esposo, a esa altura, no sabía que más hipotecar: campos y casas: todos hipotecados; cheques
y pagaré por afrontar, pero él marido era un experto en pilotear las peores tormentas y
mantenía a la “Dama” fuera de todos los problemas, ella creía que todo funcionaba a la
perfección para afrontar los gastos que quisiera; solo se enteraba de algún negocio de su
esposo para dar su garantía.
A ella le importaba poco y nada lo que le podía pasar a su esposo, su único interés era pasar
por el estudio a ver a su amado “Patito” y soñar como una quinceañera.
El “contador” se daba cuenta y no dejaba de recordar cada fecha importante, cada evento y
siempre tenía algún detalle para esa mujer que pocas veces había sido tan tenida en cuenta
como en esos tiempos.
Tan importante era el contador en su vida, que no escatimó en pagarle los regalos más caros al
joven, hoteles de 5 y 7 estrellas, viajes al exterior, casinos exclusivos, las playas más
paradisíacas, ropa de marca, perfumes importados y mucho más. Hasta la compra de un auto
de lujo, 0 kilómetro, intentando que él la mirara con otros ojos y así saciar su “amor” no
correspondido.
El estudio crecía a pasos agigantados, la clientela se multiplicaba, pero él siempre tenía el
tiempo necesario para su clienta “VIP”, la que le financiaba sus caprichos, mientras el marido
no sabía cómo atajar las deudas que lo acosaban y que en poco tiempo se convertirían en uno
de los golpes económicos más ruidosos de la región. Pero ella no sabía ni quería saber de esa
situación, solo pensaba en darle los gustos “caros” a su contador y de alguna manera devolver
la poca atención recibida de su esposo y los escándalos “amorosos” que tuvo que enfrentar.
El tiempo transcurría, y ella no quería perder lo que “tenía” con el joven contador. Entonces la
“Dama”, amante de las brujerías, viajó a la localidad de Brandsen, en búsqueda de un amarre
que le permitiera estar siempre al lado de su “Patito”, pero las cartas no fueron lo favorable
que ella quería. La Bruja le dio dos noticias impactantes: en poco tiempo se quedaría viuda y
también perdería gran parte de su patrimonio.
A decir verdad, a la “Dama” no le inquietó tanto el quedar viuda, pero sí la desvelaba el hecho
de pensar en perder su fortuna y tener que cambiar su forma de vida y hacer peligrar los
gustos de su joven “amor”.
Transcurrieron tres meses y su marido se enfermó de manera irreversible, lo que derivó en su
muerte unos meses después.
Comenzaba otra historia en las vidas de ambos, la “Dama” viuda y el contador, en un contexto
de tensión, formarían un equipo que no hacía presagiar el final que les esperaba…

Continuará

Gerardo Basualdo

El año 2019 recibimos el premio Provincial CADUCEO a la Labor en la comunicación local. CANAL 6 de Pila comenzamos un 7 de abril de 2012, EL PILERO semanario en el mes de octubre de 2012, Radio 102.1 de Pila 2 de noviembre de 2013, Agencia Coranto 2 de septiembre de 2014

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