«Ahhhh…..si si. Esto es así. Un tiempo para cada arco para que no haya trampas. Sino podrían hacer un arco mas chiquito que el otro» me explicaba con sencillez y claridad magistral mi recordado abuelo cuando en mi niñez me llevaba a ver los primeros partidos de fútbol mas o menos serios que vi en mi vida.
Y en la cátedra solía agregar: «Ahora los que defendían aquél arco lo atacan y los que lo atacaban lo defienden. Está claro?» y ahí se agachaba un poco y me miraba a los ojos esperando que yo asintiera.
Anécdotas de mi niñez en una columna editorial de un semanario. Suena raro seguramente.
Ahora bien. En pocas horas mas se producirá el cambio de gobernantes en la nación y mientras unos se alejan al terminar su turno otros ya están listos para ocupar su lugar cumpliendo con el mandato supremo de las urnas.
Y en esto de analizar un poco este suceso ya acostumbrado para los que tenemos nuestros años se me cruzó por la mente la frase del título: cambio de arco.
Y apareció contundente la imagen de ese abuelo que guardo con nitidez en mi memoria. Primero explicándome lo dicho: ahora los que atacaban a ese arco lo defienden y al revés los que lo defendían pasan a atacarlo. Está claro?.
Y si. Es un tiempo para cada uno. Pero me regresó algo mas: Es para que no haya trampas.
La política criolla vuelve a cambiar de arco y no hace falta mucho mas que aquellas simples palabras del abuelo para sintetizar que es lo que pasa en la práctica. En la realidad. Pero en las tribunas el murmullo y los comentarios hablan de otra cosa. «Ahora si va a mejorar el partido» afirman unos con una alegría enorme que no se sabe de donde sale. «Ya se van a dar cuenta que lo bueno fue el primer tiempo. Esperen. Ya van a ver lo malo que será este segundo tiempo» dicen los del otro lado con cara de angustia y de-sazón.
Y así uno empieza a creer (inocentemente) que lo que ha cambiado es mucho mas que la dirección para la que patean unos y otros. En ese cuadrado que está adelante del arco mas cercano y que creo llaman área, cada vez que entraba un jugador del color mas claro y se caía los de la izquierda gritaban todos: penallllll, penallll…. Referee y seguían un montón de cosas mas. Ahora cuando en ese mismo marcado ingresa un jugador del otro color y se cae enseguida los mismos dicen: eso no es penal no no no, referee … y siguen mas o menos los mismos conceptos.
Y los del otro costado de la cancha también cambiaron. Y ven todo al revés.
Hace tiempo que me dí cuenta que el abuelo me explicó las bases del juego. Pero a mi me faltaron preguntas o el abuelo no quizo confundirme.
Lo que yo veía sin entender mucho es que los jugadores (todos) estaban cada vez mas cansados, corrían menos y el partido era mas feo. Peor jugado. Por todos.
Y recuerdo. Cuando terminó, unos y otros festejaban poco. Había sido empate cero a cero aunque aquellos decían que habían merecido ganar claramente.
Lo mismo que dicen de este lado.
Y mientras nos íbamos escuchaba ya mezclados de uno y otro lado que en la otra fecha se jugaría la revancha. « Ahhhh y ahí si no se salvan. Ahí vamos por todo» repetían y volvían a ponerse contentos.
«Ahí volvemos. Volvemos» se gritaban.
Es mas: dos hinchas eufóricos caminaban y ambos se daban fuerzas diciendo: « Se puede…. Está claro que se puede».
Un poco mas adelante ya estuve en condiciones de viajar un poco por la zona. Ir a otros lugares. Y ver partidos de otros. Y aún sin entender mucho me di cuenta que en los costados gritaban un poco menos, pero adentro de la cancha jugaban mas lindo. Jugaban mejor. Y hacían goles y había aplausos. Y hasta escuchaba a mi lado a unos que les tocaba ir perdiendo que decían: «Y que vamos a hacer…pero al partido le viene bárbaro. Está bueno». Y no se les notaba tanta angustia y desazón. Y estaban perdiendo.
Pasaron algunos años y ya el abuelo no estaba para preguntarle. Pero yo solo me di cuenta que en otros lugares primero estaba el espectáculo de todos. Que el partido fuera cada vez mejor. Y que una vez ganan unos y otra vez otros sin que sea tan dramática esa cuestión. Y sobre todo que es normal y natural que sea un tiempo para cada uno.
«Porque si no puede haber trampa» jaja que grande el abuelo.
En unas horas se termina un tiempo en la Argentina y habrá cambio de arco. Lo raro es que no veo casi a nadie esperando que mejore el partido. Que calme el viento. Que no haya tormentas. Nada de eso.
Solo que los llenemos de goles a estos (los adversarios) que ademas son lo peor que existe. Y que les ganemos de tal forma que en lo posible no les queden ganas de volver a la cancha.
Y un montón de cosas por el estilo.
Pienso: ¿Cómo que no le queden ganas de volver a la cancha?. Si para que haya partido hacen falta los dos equipos por igual. Uno solo no puede jugar. Y por qué tanto ataque al referee, Si no hay alguien que aplique el reglamento aunque se equivoque tampoco se puede jugar. Y porque no ocuparse que el partido sea mejor para todos. Mejor jugado.
Porque si no el público se va a cansar y cada vez van a venir menos a la cancha. Y eso es malo para todos.
Y al final me acordé. Los de allá del otro lado del río juegan mucho mejor. «Donde se aviven todos los mejores se van para allá – me dije – ¿Y acá quienes van a quedar» me pregunté.
Bahhhh…. Quienes vamos a quedar?????

(Editorial publicada en la edición de TIEMPO de Ranchos del 07-12-2019)

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